Adrián Pose, el pastor cubano que ‘cura’ la homosexualidad y recarga los celulares

“Hay muchos demonios en este país”, dice el pastor Adrián Pose. En un templo protestante de La Habana, Pose asegura que, gracias al Espírito Santo, él cura a los enfermos, regenera úteros infértiles y expulsa el demonio de la homosexualidad de los cuerpos. (Foto por Alejandro Trujillo Valdés/Tremenda Nota)

Nota del editor: Tremenda Nota es el medio colaborador del Washington Blade en Cuba. Esta nota salió en su sitio web el 22 de abril.

LA HABANA — Parados frente a sus butacas,
unos 100 feligreses escuchan al pastor habanero Adrián Pose mientras agitan el
cuerpo violentamente. Algunos jadean con los ojos cerrados, otros dan brincos,
giran sobre sí mismos, y elevan las manos al cielo. Enérgico, el pastor grita
desde el estrado “¡Fuego! ¡Fuego! Ahora mismo fuera de aquí,
demonios” y el movimiento de los cristianos, sobre los bancos, se vuelve
más intenso. Después de casi tres horas de culto, el calor adentro del templo
Casa de Gloria, en Marianao, La Habana, se hace insoportable.

Los
líderes del grupo evangélico, que van y vienen entre los fieles, portan unas sábanas
blancas para envolver a “los poseídos”. Una vez que encuentran los
cuerpos ocupados por el demonio, los cubren y conducen hasta la parte
delantera. En una línea frente al estrado están formados un chico joven y
delgado, una anciana con evidentes secuelas de la quimioterapia, y una mujer
que anhela “curar” la discapacidad intelectual de su hija pequeña.

En
el salón algunos fieles convulsionan, pero la más afectada parece ser una chica
muy joven, de cabello recogido y ojos saltones, que acudió por primera vez a
Casa de Gloria. Con la vista perdida, le tiembla el cuerpo entero.

La
voz del pastor se escucha más fuerte cuando se acerca a la muchacha: “¡En
nombre de Jesús yo te salvo ¡En el nombre de Jesús!”, le grita. El sudor
empapa la cara de la chica mientras la pastora le pone la mano sobre el
abdomen. La joven “poseída” se tira de rodillas al piso y da gritos
de espanto, chillidos punzantes que retumban por toda la iglesia. Adrián se
acerca: “Sal de ese cuerpo, demonio fornicador”, ordena, y de repente
la chica se desploma.

Dos mujeres a Casa de Gloria en La Habana (Foto por Alejandro Trujillo Valdés/Tremenda Nota)

“En nuestros cultos la gente cae como muerta. Echan espuma por la boca, convulsionan. Es por la opresión y liberación de demonios –explica Pose–. Hay muchos en este país”.

Dice
él que, por culpa de los abortos y la práctica de religiones afrocubanas, la
Isla está “poseída”.

“Los demonios se alimentan de los
fetos. Al permitir el asesinato de manera legal y gratuita estamos dándole más
poder a estas criaturas del infierno. Los cristianos tenemos que luchar porque
regulen el aborto en Cuba”.

Pose
explica que hay tres niveles de influencia demoníaca: opresión, demonización y
posesión. Para él y sus seguidores son estos seres quienes nos conducen a las
tentaciones, enfermedades y adicciones. Por supuesto, también aseguran que los
demonios vuelven homosexuales a las personas y las someten a la fornicación.

Y
a los demonios, Adrián Pose los expulsa.

“He
hecho par de liberaciones a homosexuales. Nosotros no los rechazamos en nuestro
templo. Solo queremos introducirles el fuego de Dios y liberar sus ataduras,
curarlos”.

Cuando
el pastor menciona a un «par de homosexuales» se refiere al Faraón, un mulato
de cejas finas y pelo teñido a quien exorcizó en su templo un tiempo atrás –el
video aún circula en el paquete–. El otro chico gay “curado” es Alain
Maykel, uno de los miembros más activos del culto.

Hoy
está casado con una mujer cristiana, trabaja como dulcero y acompaña a Pose
cuando viaja a otras provincias a predicar. “Yo era jinetero –confiesa
Alain Maykel– porque necesitaba el dinero y porque me gustaba darle placer a
otros hombres. El pastor me salvó de todo esa perversión que había en mí. A él
debo mi cambio y por eso lo sigo con los ojos cerrados”.

Alain Maykel (Foto por Alejandro Trujillo Valdés/Tremenda Nota)

¿Quién es Adrián Pose?

Al
pastor Adrián Pose el Espíritu Santo se le apareció en 2017, cuenta él mismo.
Le puso la mano sobre la cabeza, lo bañó en polvo de oro y le dijo que él
traería el poder sobrenatural de Dios a este país. A partir de ahí Casa de
Gloria, su templo, comenzó a expandirse y sus «milagros» a multiplicarse.

Impulsados
por el misterio que a veces produce lo sobrenatural pero, sobre todo, por la
desesperación, hasta él han llegado cientos de personas que buscan sanidad.
Algunos solo hallaron un simple espejismo y no volvieron. Otros como Ayunay
Vega y su esposo aseguran que Adrián curó las corneas de su hija y ahora ellos
lo siguen con vehemencia. “Un día después de que el pastor oró por la
niña, sus ojos tuvieron una secreción y luego sanaron”, relatan ambos
padres, sentados en la primera fila del templo.

Como
carta de presentación Pose recita una sorprendente lista de milagros: “Un
cáncer terminal desaparece. Sordos comienzan a escuchar. Huesos deformes que
sanan. Bebés en vientres infértiles. Ovarios que resurgen”.

Adrián
Pose tiene 27 años, el cabello corto, los ojos oscuros y achinados, y el cuerpo
fornido. Admira a Jair Bolsonaro, el presidente brasileño, y sobre todo a
Donald Trump, quien es –dice– precursor de los ideales cristianos. Podría,
además, decirse que es un hombre atractivo y de lujoso vestir.

A
sus servicios siempre llega con elegantes camisas de puños cerrados y zapatos
en combinación. Una imagen perfectamente producida, aunque a ratos se le
escapen ciertos ademanes y frases de hijo de barrio. Junto a él llega su
esposa, Neylis Rojas, y sus dos hijos pequeños. Él asegura que se conocieron en
una iglesia de Bauta adonde ambos asistían. Ella, en cambio, no recuerda el
nombre de esa iglesia y espera la aprobación de su esposo antes de contestar
cada pregunta. Él tiene en su teléfono un bloc de notas donde ha apuntado algunos versículos recurrentes en sus
cultos, y los revisa para contestar varias veces. Ella apenas responde con
monosílabos.

Adrián Pose y su esposa Neylis Rojas (Foto por Alejandro Trujillo Valdés)

Casa de Gloria es un movimiento protestante que no pertenece a ninguna denominación cristiana en particular. Entre las 57 denominaciones evangélicas reconocidas en el país, la que dirige el pastor no está legitimada. Podría decirse que es un movimiento autónomo que ha creado el propio Pose, aunque sus principios se asemejan a las prácticas pentecostales.

Adrián
toma en sus prédicas dos principios de esta teología: el Espíritu Santo sana
enfermedades del “alma, la mente y el cuerpo”, porque cualquier padecimiento
es originado por un “mal espiritual”; y el éxito económico es el
resultado de un vínculo con Dios. A sus seguidores el pastor promete “milagros,
prodigios, prosperidad y expulsión de demonios”, un eslogan que
aparentemente no agradó al gobierno cubano.

En
2017 el pastor fue condenado a arresto domiciliario por “realizar
reuniones y cultos prohibidos”. Hoy aclara que esa medida ya le fue
retirada y puede salir del país y moverse por la Isla libremente. Una semana
atrás, por ejemplo, viajó hasta Oriente para predicar sus jornadas de milagros
y curaciones. Dice que allí, un hombre sordo volvió a escuchar.

“El matrimonio igualitario acabará con la especie cubana”

El
templo Casa de Gloria se encuentra en el municipio habanero de Marianao. Es un
viejo teatro desahuciado por la Central de Trabajadores de Cuba que el pastor
alquiló porque “cada día tenía más seguidores y necesitaba un espacio más
amplio”. El teatro es un hueco oscuro que huele a cerrado y a polvo. Las
paredes están cubiertas de pedazos de madera y cartones húmedos. Las sillas
rotas por todos lados dan un aspecto desastroso al lugar.

Cada
domingo sobre las 10:00 de la mañana Adrián ofrece su servicio a los fieles de
Casa de Gloria. Después del proceso de reforma constitucional –que inicialmente
abría de manera rotunda el camino a la aprobación del matrimonio igualitario en
la Isla–, la ideología de género y la unión entre personas del mismo sexo se
convirtieron en los temas que más exorbitan los ánimos de los feligreses.

“A
mis hijos en la escuela no pueden enseñarles la idiotología
de degeneración”
 –dice el pastor para referirse a la
ideología de género.

Sus
interlocutores, anonadados, exclaman “Amén”. “¿Cómo a un niño
varón le van a decir que está bien sentirse hembra? Asquerosos”, dice
exaltado mientras su público asiente enardecido. Una mujer que carga a su bebé
dibuja en su rostro una mueca de repugnancia y agrega: “Horrible”.

Adrián Pose con los fieles a Casa de Gloria (Foto por Alejandro Trujillo Valdés)

Durante el culto pueden oírse frases del pastor como: “Y ahora quieren casar a los homosexuales. ¿Qué diría Fidel de esto? Porque cuando él estaba vivo nunca permitió tal degeneración”. Luego agrega con un dejo lapidario: “No saben todas las consecuencias que tendrá eso”.

De
la primera fila se levanta un señor, se voltea al público y en una ráfaga de
palabras suelta, a su juicio, las posibles consecuencias: “Si los dejan
casarse va a disminuir la natalidad. ¡Y eso es muy serio y peligroso! Por culpa
de los gais que no quieren tener hijos se tuvo que aumentar la edad de retiro
laboral en Cuba”.

Por
insólito que pueda sonar, otros líderes religiosos han sostenido declaraciones
semejantes. El exarzobispo de Guadalajara, sacerdote Juan Sandoval Íñiguez,
en una entrevista publicada en la revista Gatopardo declaró que la homosexualidad era un “arma estratégica del primer
mundo” para “reducir la población” y evitar que se consumieran
“los recursos de la Tierra”. En Casa de Gloria también se enarbolan
argumentos semejantes; solo que los cristianos no responsabilizan al primer
mundo, sino a Mariela Castro Espín, directora del Centro Nacional de Educación
Sexual (Cenesex) e hija del exmandatario Raúl Castro Ruz. Según ellos, la
diputada quiere presentar esas “perversiones” como
“normales” y transmitirlas a los niños y niñas.

El
debate en el templo no cesa. Ahora una mujer rubia y pequeña agrega que también
se dispararán las infecciones de transmisión sexual (ITS) y los suicidios
“porque esa gente es muy trágica”, acota Adrián. “La mayoría
fueron abusados en la infancia y tienen trastornos. No son normales”,
insiste él.

El
señor que había alertado sobre el peligro que representan los gais para la tasa
de natalidad vuelve a ponerse de pie, ahora más categórico: “Van a
provocar que desaparezca la especia cubana. Yo creo que a quienes promueven el
matrimonio homosexual hay que acusarlos de atentar contra la seguridad
nacional”, suelta él con una certeza que asombra. Luego ya nadie agrega
nada más sobre el tema. El hombre preocupado por la preservación de los cubanos
es el padre de Adrián.

En
su familia hoy todos son cristianos: su esposa, su hermano, su cuñada, sus
padres. Algunos, incluso, trabajan con él en el templo y reciben ayudas
monetarias derivadas de las donaciones de los creyentes. La mayoría de ellos
siempre profesaron alguna fe, pero no siempre fueron cristianos.

Durante
la mayor parte de su vida el padre de Adrián fue palero y su madre espiritista.
En la casa donde viven se hacían ritos para “bajar santos” y se
anunciaba el futuro a los creyentes. El propio Adrián también profesó las
religiones afrocubanas hasta que con 17 años, según cuenta, aceptó a Cristo y
comenzó a predicar de manera independiente. En 2016 abrió su templo tras
enderezar la costilla de un niño con solo poner la mano en su abdomen y orar
por él.

 Del templo al paquete (con polvo de
ángel)

―Filma aquí –indica Pose a su hermano, que
va acercándose con una tableta hacia una niña en el salón del culto. “Que
se vea como le brillan las manos”, especifica él.

Cada
domingo en su servicio, después de alabar a Dios, las personas encienden las
linternas de sus celulares y se iluminan unas a otras buscando partículas
brillantes sobre la piel. “Revísense y busquen el polvo de oro y piedras preciosas
que lanzan los ángeles”, se le oye a Pose desde el estrado. Según él,
algunos de sus fieles han llegado al templo con empastes ordinarios y han
salido con oro en sus dientes.

Luego,
cualquier destello sobre los cuerpos será filmado con varias cámaras. Cada
acción que transcurre en el templo es grabada, editada y más tarde compartida
en la sección de religión del paquete semanal. Su carpeta se llama momentos wao.

“Tuve
la luz de ponerme en el paquete. Mucha gente que viene hoy al culto nos vio por
ahí”.

Una mujer a Casa de Gloria (Foto por Alejandro Trujillo Valdés)

Pose disfruta sentirse conocido y mide empíricamente su rating. Cada vez que llega alguien nuevo al templo la primera pregunta del pastor será: ¿Cómo supo de la existencia de Casa de Gloria? ¿Fue por el paquete? Aunque pueda resultar inusual, Pose es un líder religioso hambriento de fama. E, incluso, no se limita al paquete semanal.

Con
la creación de zonas wifi y la posibilidad de conectarse a la red de redes
desde los teléfonos móviles, el acceso de los cubanos a Internet creció
notablemente. Y, con ello, las redes sociales se convirtieron en una nueva
plataforma de divulgación que permite traspasar los límites del templo y llegar
a una mayor comunidad evangélica. Consciente de los beneficios de la tecnología
Pose se creó un perfil personal en Facebook y una fan page para él y otra para Casa de Gloria.
También tiene dos canales de YouTube, una cuenta en Instagram, y se encarga de
repartir entre sus fieles DVDs con “milagros, señales y maravillas”.

Su
presencia en las redes sociales no ha pasado inadvertida por los constantes
mensajes que divulga contra el derecho al aborto, el matrimonio igualitario y
la ideología de género. Sus publicaciones generan una eterna confrontación
entre creyentes y “mundanos”.

Para
Pose la gran crisis de moralidad que hoy golpea a Cuba pronto podría colmar la
paciencia de Dios (“ya está dando señales”), y Él podría convertirnos
en una nación aún más pobre e infortunada. Quizás como Haití, reflexiona él. El
Pastor cree que los idólatras, las políticas que han desplazado a Dios, los
homosexuales y las mujeres que abortan, son culpables del tornado que atravesó
La Habana el 27 de enero de 2019, las recurrentes inundaciones costeras y el
meteorito que cayó en Viñales.

Casi
al final del servicio el pastor Adrián Pose pide a sus feligreses que compartan
los milagros que han vivido durante la semana.

El
primero en levantarse es un hombre gordo, con un pulóver a rayas y gorra sobre
la cabeza, que agradece porque finalmente pudo arreglar su refrigerador. A su
lado, una señora de pelo rizado cuenta que su sobrino aprobó un examen en la
escuela. Luego otra mujer agradece que su dolor de columna desapareció. Y así
la lista de “prodigios” se hace infinita.

Como
colofón, el pastor toma el micrófono y empieza a pedir a Dios curaciones y
milagros financieros. Si dice la Biblia que Jesús multiplicó panes y peces,
Adrián Pose hoy pretende multiplicar acceso a “Internet, saldo y
dinero”.

―Y
sus celulares serán recargados. Y vendrá la prosperidad económica a sus hogares
–exclama–. Podrán navegar por Internet sin dinero en la cuenta Nauta. Revisen
el saldo de sus tarjetas bancarias cuando salgan, que el señor lo aumentará.

A quien no tenga cuenta, especifica Adrián, “Dios le creerá una”.

Published at Tue, 23 Apr 2019 15:55:20 +0000