¡Los derechos trans no están en cuarentena!

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(Foto de Michael Key por el Los Angeles Blade)

BOGOTÁ, ColombiaCon la pandemia del coronavirus una de las poblaciones más afectadas en Colombia es la comunidad trans, la cual ha sido excluida de los planes de contingencia para prevenir la propagación del virus.

Los
y las trabajadoras sexuales han sido dejadas a su suerte durante esta crisis
sanitaria y prácticamente solo se tienen a sí mismas para apoyarse. La mayoría,
debido al confinamiento, no pueden salir a trabajar y dejar de hacerlo no es
una opción cuando se vive del día a día y el único techo entre sus
posibilidades son los “pagadirario”. Algunas de las que no logran conseguir
para pagarlos se han quedado sin dónde pasar el aislamiento o, mucho peor, han
tenido que verse forzadas a habitar la calle y sí, estar más propensas a
infectarse con el Covid-19.

Diferentes
organizaciones de base comunitarias como Calle 7 Colombia y la Fundación Red
Comunitaria Trans han creado iniciativas para mitigar el impacto de esta
situación. La Red Comunitaria, por ejemplo, creó un fondo de emergencia para
trabajadoras sexuales durante la pandemia y de esta manera han podido ofrecer
además de seguridad, apoyos económicos, comida y techo a miles de personas
trans. No obstante, las donaciones privadas no lograrán beneficiar a toda la población
que lo necesita.

(Puede
donar al fondo de la Fundación aquí.)

Sin embargo, esta no es la única problemática que
atraviesa esta población, pues desde el pasado 13 de abril en diferentes
ciudades del país incluyendo a Bogotá, la capital de Colombia,
se
implementa el “Pico y Género”, una medida en la cual se ordena que los días
impares del calendario pueden únicamente salir los hombres, los días pares las
mujeres y las personas trans el día conforme a su identidad de género.

Aunque la decisión
se tomó como estrategia para disminuir el número de personas en las calles y,
en paralelo, para mitigar la propagación del Covid-19, el decreto hace más
propensas a las personas trans y en la misma medida a aquellas personas de
género no binario a ser violentadas.

La problemática
principal es que por medio de este decreto la Policía Nacional se convierte en
el órgano vigilante y definidor de la identidad, y es que el abuso de poder y el
uso de la violencia por parte de la institución ha sido un fenómeno histórico
que ha matado a muchas y muchos.

A la fecha de esta publicación ya se han registrado numerosas
vulneraciones físicas y verbales hacia la población trans y personas de género
no hegemónico, como el caso de Joseph, un joven trans a quien se le negó el
abastecimiento y la entrada en un supermercado por no ser un “hombre” para los sesgos
y prejuicios de los trabajadores del establecimiento.

Una situación similar ocurrió en Perú, país que también
tomó esta medida junto a Panamá, en donde se levantó la medida después de que
se publicara un vídeo en el que policías obligaban a tres mujeres trans a hacer
cuclillas mientras repetían “Quiero ser un hombre”.

Es entendible que la realidad de una pandemia exige la adopción de medidas para controlar la propagación del virus en la población y que algunas de estas medidas requieren la restricción de derechos fundamentales como la libre circulación y asociación para proteger la salud pública; sin embargo, estas normas no pueden vulnerar el derecho a la no discriminación.

Por eso el Distrito y el Gobierno Nacional deben escuchar las voces de las personas más vulnerables en esta crisis, aquellas que se han visto obligadas a asumir responsabilidades del Estado al enfrentarse a una injusta exclusión. Y en dicho sentido, los países del mundo deben adoptar mecanismos de restricción de la circulación que no acudan al uso de criterios que fomenten riesgos adicionales para grupos que ya enfrentan una exclusión estructural en la sociedad, donde son constantemente criminalizados y perseguidos.

Published at Fri, 24 Apr 2020 23:23:24 +0000